¡Aquí estamos! En la tierra de California! Desembarcados en Oakland después de un vuelo largo y preocupante …

Despegamos de Roma sin problemas pero al llegar en Estocolmo nos pararon al embarque por que nuestro billete de salida de EE UU no era válido! Nuestro billete por el México no era suficiente, teníamos que tener un billete de vuelta a Europa…

Al final, después de ser cacheados juntos con otras personas que según el responsable no eran recomendables y después de algunas llamadas echas en noruego, nos han dejado subir al avión.

Temíamos, sin embargo, que todo estaba perdido, que una vez tomado tierra en EE UU nos habrían negado de entrar.

Así fue que el viaje a los Estados Unidos fue entretenido por la presencia constante de una amiga “querida”: la ansiedad. Una vez en Oakland todo nos ha resultado más fácil de lo esperado, nos pasamos los controles con facilidad, demostrandonos ser menos preocupados de los escandinavos acerca de un nuestro eventual subterráneo. Evidentemente Europa empieza a preocuparse por el creciente número de jóvenes que van a crearse un futuro en otros lugares…

Ahora respiramos la brisa de la bahía de San Francisco y los Estados Unidos con todas sus diferencias económicas y sociales.

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