En las ultimas semanas el grillo ha tenido que enfrentarse con las carreteras mas difíciles, a veces absurdas, como la parte de terraceria en el medio de la autopista, o el traficadisimo periférico ecológico de Puebla, el camino que de Morelia nos llevó a la hermosa Malinalco ha sido el mas difícil y al mismo tiempo el mas hermoso que recorrimos, con subidas y bajadas, curvas cerradas entre los bosques. Nunca olvidaremos el gran tope, uno bien escondido en una aparentemente lisa bajada que invita a meter en neutro y dejarse llevar por el viento a favor. Pues como el Titanic no vio’ el iceberg a la par de tragedia ha sido este tope. Nuestra casa terminó como despues de un  temblor, hasta se partió el hierro duro que sostiene las ollas en las hornillas. Por suerte nada que no se pudiera arreglar. Viajamos a través de los estados de Michoacan, Morelos, Estado de México, Puebla, Oaxaca y por fin llegamos a Chiapas. Al ver San Cristóbal desde la carretera, emitimos un grito, con un nudo de emoción en la garganta, es la meta de nuestro viaje,y llegamos puntuales a la cita con el compARTE!

Para un viaje tan complicado, largo y a veces peligroso la tripulación de siempre no era suficiente, necesitábamos piratas expertos de todos tipos de mares, aventureros con la espada entre los dientes, gente sucia, sucisima. Pues fuimos a buscarlos, en la punta mas extrema de la baja California, entre las mas grandes ballenas encontramos dos interminables viajeros. Entre los temibles fuegos de los bosques michoacanos buscamos a otro, el que parece esconder todos los manuscritos perdidos de los piratas mas legendarios. Y nuestra nave pareció estar lista, cuando a unos nudos de distancia de la llegada unos náufragos se treparon a ella, pensamos hacerlos prisioneros, hacerle pelar papas con un pela papa roto para luego hecharlos a los tiburones, pero, como pasó en el Nautilus, ellos supieron impresionarnos en astucia, inteligencia, belleza y sobre todo frecuencia de duchas a la par de los de mas tripulantes: baja, muy baja, pues fue amor a primera vista.
Ningún mar, ningún acontecimiento o tope nos pararon, los motores bombearon fuertes y decisos hasta llegar, y los marineros con la mirada hacia al frente, listos a mirar y vivir cada momento, piratas con el corazón de los niños de la isla que no existe.
Todo lo que pasó en el viaje es historia ya publicada o que les relataremos en los próximos días…
Solo queda  decir que el Grillo, ahora bajó las anclas a arreglar una u otra falla, y respira ya el aire (brezza cerca) de las próximas aventuras.

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