PARAISO 30/9/2016
(photogallery al fondo)

El Grillo Zarpa de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. La que un tiempo fue Ciudad Real de la Nueva España queda atrás, con todas sus casas coloniales, los turistas, los parcheros, los Chamulas, el colorido mercado de frutas y verduras de dudosa procedencia, los lugares de lucha de verdad, el Paliacate, Rueda Libre, TierrAdentro, el Cideci. Y no faltan los bares y centros “culturales” que ganan dinero solamente exhibiendo estrellas rojas y unos nombres revolucionarios.

Todas aquellas dinámicas que hacen de San Cristóbal uno de los lugares con mas contrastes del país quedan atrás de nuestra popa.

Un lugar que daría para quedarse buscando de entenderlo, pero SanCris cambia siempre, así que no seria suficiente una vida para hacer una análisis completa, así es que muchos en este intento terminan con quedarse y dejan de observar la ciudad desde afuera.

Pero al Grillo le pican las ruedas, se podrían ovalar, así que hay que dejarse todo esto atrás.
Atrás quedan los piratas que nos han acompañado en el viaje pasado y en el compARTE, los fantásticos comunicadores que tan bien han sabido contar nuestras peripecias.

Se abren las selecciones para nuevos piratas!

El Grillo, anclado en mar calmo, abre su puente a un grupo de quizás náufragos de otra nave pirata, o viajeros terrestres con vocación a la piratería, o esclavos escapados en un quilombo, o mejor aun, gitanos buscados por la corona inglesa.

Llegaron, desde los mares tan explorados por el hábil navegante Magallanes, que no solo le dio nombre a su mar si no que también a sus tierras patagonas y de fuego. Son siete, la septa de piratas que desde allí llegaron a acompañarnos, desde aquellas tierras de plata tan benditas como vendidas.
Otra pirata mas, proveniente del río que engañó al mismo Magallanes disfrazándose en mar, nos acompaña, y otra llegó desde aquellas tierras centroamericanas y caribeñas que han visto los mejores de nuestros predecesores. Y finalmente, escapándose del viejo mundo por sus vocaciones piratescas la ultima pirata saltó en El Grillo.

Despues de varias juntas y cenas (des)organizativas, el Grillo esta listo para dejar tierra firme, la ciudad, para arrancar hacia mares muy agitados: los altos de Chiapas. Con su tripulación que desde ahora toma bautizo con el nombre de Gonzalo Guerrero!

Zarpamos, el viaje es un goce para los ojos, el paisaje ofrece inimaginables tonalidades de verde, infinitas capas de montañas con sus infinitas milpas, los cultivos milenarios que hoy definiríamos sinérgicos.

Nuestros corazones se incendian de esperanza al ver los carteles que anuncian que otro mundo es posible, que aquí el pueblo manda y el gobierno obedece, que las tierras se pueden recuperar de la explotación pasando a las manos de quien las trabaja. Desde aquí, compañero Galeano, uno de los mas grandes piratas de estos tiempos y de siempre, te saludamos, y queremos que sepas que Gonzalo Guerrero el Grillo esta con ustedes, con todos los piratas zapatistas que protegen estas tierras. Hasta pronto y hasta la victoria siempre. Que viva el EZLN!
S B U D U T R A K A B U D U B U M ! ! !
Una ola golpea nuestra nave. Las olas en este mar son impredecibles, no dejan perderse a mirar romanticamente el horizonte que un fuerte golpe hace saltar el barco, su popa tan pronunciada se transforma en una catapulta. Todo y todos caen al piso, como en un temblor, el orden se vuelve desorden en menos de un segundo. Malditos topes, cuya densidad en este camino equivale a uno cada cien metros. A veces parecen desaparecer y es en estos momentos que no hay que bajar la guardia, de repente aparece uno, invisible, en una curva durante una bajada. El mar se calma al llegar al río de Agua Clara, donde en el medio del calor húmedo de una inmensa y fascinante selva, la naturaleza aquí tan generosa nos regaló la joya de varios chapuzones en agua fresca y calma.

AGUA CLARA

Al llegar, por un camino de tierra en el medio de la selva lacandona observamos el río, gigante y calmo, transitado por una sola pequeña embarcación a remos.

El agua no es tan clara, siendo temporada de lluvias, la cual invita la presencia de temibles mosquitos. Nos quejamos sin saber lo que nos espera mas adelante en el viaje. Un letrero nos dirige al balneario, es un establecimiento recuperado por el EZLN, decorado con pinturas refigurantes Zapata o Che Guevara. Caminamos por la estructura, parece que no haya nadie, cuando el humo y las voces nos convencen de lo contrario. Acercandonos distinguimos estas voces, son mujeres, y no hablan castellano, seguramente, pensamos, es un idioma de la selva, Chol o Tzeltal. Nuestros ojos pero no quieren aceptar la realidad, se asombran al ver la escena: son cuatro noruegas comiendo caldo de verduras! Nosotros, que habíamos acelerado el paso por la emoción de hablar con mujeres zapatistas esperábamos ver unas señoras, quizás en pasamontaña, que nos contaran asuntos zapatistas. Pero al ver a estas rubias gigantes quedamos en silencio y en asombro frente a estas chicas. Nos tranquilizaron explicandonos las familias zapatistas que administran el lugar viven cerca y podríamos ir a hablarle y avisar de nuestra presencia. Así lo hicimos y conocimos a unas personas formidables, tan amables y simpáticas que platicamos mucho con ellos y ellas.

Ahora: si quieren saber sobre lo que se habló con nuestros amigos zapatistas, tienen que venir a buscarlo en nuestras tumbas!

Durante nuestra estadía no hicimos otra cosa que disfrutar del río, con dificultad nadamos hacia el otro lado, donde vive un pequeño poblado. Nos quedamos al limite del pueblo a observar la vida calma de esta gente. Desde una puertita de madera un grupo de diez cabecitas de niños y niñas nos saludaba, pero no entramos al poblado para no molestar su tranquilidad. La selva sugiere una vida mas calmada, de hecho para trasladarse de un lado a otro del río solo hay una embarcación, con un Caronte que cada día mueve gente, animales y cosas.

Mas adelante, pasando por el caracol zapatista de Roberto Barrios se encuentra la homónima cascada, un lugar encantador que nos dio inmensa diversión por un día entero. Como niños jugamos a tirarnos desde las piedras en estas aguas tan transparentes en compañía de un guía, un amigo local mudo que pero sabia explicarse de maravilla.

Todavía mojados prendimos los motores de nuestra nave y tomamos ruta hacia Palenque.

Continua……

 

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